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¿Por qué es fundamental darle una "ducha" a nuestras arterias?

Publicado el domingo, 20 de diciembre de 2009

Noticias sobre el omega 3



Nutriente del aceite de pescado mejora los corazones enfermos

Un reciente estudio sugiere que tomar ácidos grasos omega-3 del pescado puede reducir el riesgo de arritmias peligrosas en los pacientes luego de una cirugía de derivación o bypass en más del 50 por ciento. Estos compuestos también podrían ser beneficiosos para los pacientes no quirúrgicos. Un segundo estudio halló que los ácidos grasos omega-3 reducían en 67 por ciento la incidencia de arritmias auriculares en personas con marcapasos. Ambos estudios fueron presentados esta semana en las sesiones científicas anuales de la Heart Rhythm Society en Nueva Orleáns.

En el primer estudio participaron 160 pacientes de bypass divididos en dos grupos antes de la cirugía. Luego de al menos cinco días después de la cirugía, un grupo recibió ácidos grasos omega 3, mientras que un grupo de control no lo hizo. Luego de la cirugía, la fibrilación auricular posquirúrgica, una forma potencialmente mortal de arritmia cardiaca, se desarrolló en 12 de los pacientes (el 15.2 por ciento) que recibieron ácidos grasos omega-3, en comparación con 27 de los pacientes (33.3 por ciento) del grupo de control.

Los pacientes tratados con estos ácidos grasos también fueron hospitalizados por una cantidad de días significativamente menor luego de la cirugía que aquellos del grupo de control. Los investigadores del Hospital San Felipe Neri de Roma señalan que no hubo diferencias notables entre los dos grupos de pacientes en la incidencia de complicaciones posquirúrgicas no mortales o mortales.


En el segundo estudio participaron 40 personas con marcapasos e historia de arritmia auricular. Según los investigadores del Hospital San Giacomo de Roma, el tratamiento con ácidos grasos omega-3 logró una reducción dramática de las arritmias auriculares. Cuando el tratamiento fue suspendido, los pacientes experimentaron un aumento significativo en la afección. "Estos dos estudios son más buenas noticias para los pacientes cardiacos. Estos ácidos grasos del aceite de pescado muestran una verdadera promesa para la prevención y el tratamiento de la fibrilación auricular y las arritmias auriculares, dos afecciones graves del ritmo cardiaco", aseguró en una declaración preparada el Dr. Stephen C. Hammill, presidente de la Heart Rhythm Society.

Los efectos de los ácidos omega-3 sobre la depresión



Los ácidos omega-3, presentes en el pescado y el marisco, acentúan la capacidad de transmisión de señales en el sistema nervioso central.

Desde hace tiempo se cree que los ácidos grasos omega-3, abundantes en el pescado, especialmente el azul, contribuyen a la ‘salud’ del cerebro así como a combatir estados depresivos. La hipótesis no es descabellada, habida cuenta de que en el cerebro los lípidos juegan un papel fundamental y que los omega-3 no son sintetizados en el propio organismo. La única forma de obtenerlos es a través de la dieta.

¿En qué se basa la presunción de que son los omega-3 del pescado y no otra cosa lo que protegería frente a la depresión? La primera explicación, según los investigadores, es que entre los ácidos grasos omega-3 está el ácido docosahexaenoico (DHA), necesario para una función neuronal óptima. Un segundo aspecto sería la adaptación evolutiva de los humanos, la cual se cree que debió estar condicionada por dietas como las del Paleolítico, con proporciones equivalentes en ácidos grasos omega-3 y ácidos grasos omega-6, presentes en cereales que, como el maíz y la soja, no eran tan abundantes.

Sin embargo, en los últimos 100 años la proporción entre ambos tipos de ácidos grasos se ha descompensado, siendo el consumo de omega-6 hasta 25 veces más elevado que el de omega-3. Alguna relación debe tener, creen estos investigadores, con el hecho de que en el último siglo la prevalencia de depresión se haya incrementado en todo el mundo.



Otro estudio que apunta la importancia de la correlación omega-3 y omega-6 es el llamado Estudio Rotterdam, que se daba a conocer en 2003 en la revista American Journal of Clinical Nutrition . Sobre una muestra de 3884 adultos, explicaba el estudio, las personas que padecían depresión tenían en sangre una composición de ácidos grasos diferente a la de aquellos sin depresión. En concreto, los niveles de omega-3 eran mucho menores en los primeros que en los segundos, mientras que el nivel de omega-6 era mayor en los primeros que en los segundos.

El cerebro es uno de los órganos con mayor nivel de lípidos (grasas), explica J.M. Bourre, investigador del Laboratorio de neurofarmacología y nutrición del Hospital Fernand-Widal (Francia). Las grasas del cerebro, formadas por ácidos grasos, participan en la estructura de las membranas celulares. «El 50% de los ácidos grasos de la materia gris son polinsaturados, un tercio son de la familia de los omega-3 y su origen es la dieta», asegura el investigador.

También parecen jugar un papel en la prevención del estrés, la demencia o la enfermedad de Alzheimer. Incluso, añade Bourre, se han sugerido sus beneficios en la dislexia, el autismo y la esquizofrenia, aunque de ahí «no se infiere necesariamente que se trate de problemas nutricionales». Lo que si parece estar claro, sin embargo, es que los omega-3 juegan un papel relevante en el cerebro, pero que no son los únicos . Otros nutrientes, como la vitamina B o la vitamina E juegan también papeles determinantes. Una dieta equilibrada debería aportar todos esos compuestos.

Dietas equilibradas contra la depresión

Lo que se preguntan los expertos es hasta qué punto puede estar afectando la dieta a la aparición de estados depresivos. «Debemos priorizar el estudio de los antidepresivos naturales contenidos en alimentos, en concreto los omega-3», afirma Barbara Levine, profesora de nutrición en la Universidad de Cornell (EEUU).

El interés por el papel de los omega-3 cobra mayor relevancia ante las cada vez más desequilibradas dietas de niños y jóvenes, y por la facilidad por la que se opta, en algunos casos, a la medicación farmacológica. El pasado año, la Agencia de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) reconocía que algunos antidepresivos estaban vinculados con el riesgo de suicido en adolescentes, lo que debería señalizarse en adelante con una advertencia en los envases.



Paralelamente, algunas fuentes dan a EEUU como uno de los países con menor consumo de ácidos grasos omega-3, presentes en el pescado, marisco y en verduras de hoja verde, dato que refuerza la hipótesis de que la dieta desequilibrada es una de las causas del incremento en la prevalencia de la depresión. En Europa el tema de los hábitos alimentarios no está mucho mejor, aunque a los países mediterráneos como España les salva un mayor consumo tradicional de pescado.

Sin embargo, uno de los riesgos es «la progresiva sustitución de la dieta mediterránea tradicional por dietas con un mayor contenido en grasas, azúcares y proteínas de origen animal, propias de los establecimientos de comida rápida», según un informe sobre los hábitos alimentarios del Ministerio de Sanidad y Consumo de España.

"Pescar" para una buena salud




Los ácidos grasos Omega3 son ácidos grasos esenciales, necesarios durante la concepción, el embarazo, la infancia y, sin duda alguna, durante toda la vida. Los dos más importantes son el DHA (ácido docosahexaenóico) y el EPA (ácido eicosapentaenóico), y la mejor fuente son los pescados grasos como el atún, el salmón, la caballa.


Para consumir una cantidad suficiente será necesaria una comida a base de pescados grasos por semana. Hay gente, sin embargo, que nunca come pescado y menos aun de esta variedad. Estas personas se arriesgan a padecer una deficiencia de estos nutrientes esenciales cuyos síntomas pueden ser:

  • Piel seca y áspera, cabellos sin brillo y uñas quebradizas.
  • Tendencia a padecer alergias como eccema, asma y fiebre de heno.
  • Visión nocturna deficiente y sensibilidad a la luz brillante.
  • Falta de concentración y distraimiento.
  • Tendencia a la depresión y a los cambios de humor.

Estos ácidos grasos son especialmente importantes para el desarrollo. De hecho el feto corre peligro si la madre no consume los suficientes durante el embarazo. Los estudios han demostrado que las mujeres embarazadas y fetos en desarrollo necesitan grandes cantidades de DHA, especialmente durante los 3 últimos meses del embarazo.

Patrick Holford fundador del Instituto para una Nutrición Óptima nos recuerda que estos ácidos grasos provienen del fitoplancton que flota en el mar. Los peces pequeños comen dicho fitoplancton siendo a su vez el alimento de los peces más grandes que posiblemente acabarán siendo devorados por las focas. Las focas serán a su vez cazadas y servirán de alimento a los esquimales, que a pesar de su dieta con alto contenido en grasas no padecen enfermedades coronarias ya que los ácidos grasos los protegen a lo largo de su vida.

El DHA y el EPA son eficaces para combatir las enfermedades cardíacas porque:

1) Reducen los niveles de triglicéridos en la sangre.
2) Previenen las arritmias del corazón que podrían conducir a paros cardíacos.
3) Reducen la presión sanguínea.

Otro problema que remite cuando se aumenta la ingesta de ácidos grasos es la osteoartritis ya que dichos ácidos grasos retrasan la debilidad del cartílago.

Al ser tan importante para las funciones cerebrales, ayudan a prevenir el mal de Alzheimer y otros tipos de demencias.

Entre sus otros efectos se encuentran la reducción de la agudeza y frecuencia de los ataques de migraña, además de su efecto antiinflamatorio en general, de mucha utilidad para diferentes problemas, como por ejemplo úlceras varicosas.



Si nuestra dieta es deficiente, completarla con Arctic-Sea Super Omega3 de Forever Living Products (aceites naturales de pescado con aceite de oliva), podría ser la respuesta que necesitamos.



Una de las principales preocupaciones sobre el pescado y los aceites de pescado es que pueden estar contaminados con metales pesados como el mercurio, la sustancia más común en nuestros océanos. Hasta ahora el Océano Ártico ha podido evitar este peligro, por lo que el aceite de pescado de Forever Living Products es puro y no contiene este agente neurotóxico. Aunque la dosis recomendada sea una cápsula 3 veces al día, en algunas circunstancias como el embarazo pueden llegar a tomarse hasta 9 cápsulas al día sin problema.

Adriana P. de Herrera
www.aloesoluciones.com.ar

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